SEXOLOGÍA

 

La sexualidad es un instinto vital y adaptativo que puede bloquear o inhibir la conducta a causa de diversos factores. La mayor parte de las dificultades sexuales tienen un componente psicológico; creencias erróneas relacionadas con la propia sexualidad y la intimidad, factores emocionales como miedos, vergüenza o inseguridad, aspectos interpersonales como dificultades con la pareja y falta de comunicación sexual, experiencias vividas previas, aspectos estresantes y otros factores situacionales, pueden contribuir en la aparición de estas dificultades.

La tarea del sexólogo es la de informar, resolver dudas que estén generando inquietud o preocupación, evaluar si hay algún tipo de disfunción sexual y aportar herramientas y recursos para hacer frente a una situación actual que presenta un conflicto o que la persona tiene el deseo de mejorar.

También se encarga de diseñar y llevar a cabo un tratamiento adecuado y personalizado que requiera y necesite cada persona, trabajando la sexualidad a nivel individual como la relación sexual con la pareja (evaluando cómo es esta, cómo puede mejorar si hay algún aspecto que interfiere) a fin de poder aportar un mayor bienestar personal y social en relación a su sexualidad, abordando desde las causas más físicas hasta las más emocionales.