El cuerpo como un barco

Nadie pone en duda que el cuerpo humano es super complejo y a la vez maravilloso y asombroso. De él siempre estamos aprendiendo.

Millones de células en constante movimiento; regenerándose a cada segundo haciendo que nos transformemos y podamos evolucionar.

Personalmente, al cuerpo lo veo como una especie de barco gigante.

A través de los años vamos descubriendo herramientas que nos permiten hacer mejoras cada vez más técnicas en dicho barco.

Podemos hacer un buen masaje sobre la cubierta y dejar a la persona bien relajada, pero no debemos olvidarnos, que tal vez, la dolencia que padece aquella persona viene de otro lado y es entonces cuando debemos darle vueltas a nuestro motor: el cerebro.

Hay veces que la respuesta consiste en dejar ir las velas para que el aire que sopla nos conduzca hacía nuevos puertos hasta el momento desconocidos.

Mediante la osteopatía podemos liberar bloqueos que hacían que esas velas estuvieran estancadas por diversos motivos: posturales y emocionales.

Dicen que todos los caminos llevan a Roma, pues con el cuerpo ocurre lo mismo.

Si a través de un tipo de terapia no has encontrado solución, no te preocupes porque existen muchas opciones. Por ejemplo, la reflexología (tanto facial como podal), nos permite hacer un recorrido completo por todo nuestro cuerpo a través de terminaciones nerviosas hasta dar con el cable que estaba haciendo un mal contacto.

Al estar todo relacionado entre sí, si un órgano no trabaja al rendimiento óptimo, los que se encuentran a su alrededor tienen que ayudarle y entonces se producen cargas. Esto no quiere decir que el hecho de que te duela la zona del riñón, por ejemplo, tengas que tener un problema grave, si no que a lo mejor eso proviene de otro punto y que mediante este tipo de técnicas ayudamos a equilibrarlo.

El cuerpo es muy sabio y él mismo siempre nos está hablando sobre qué es lo que necesitamos, pero el trajín del mundo hace que nos olvidemos de esta parte y la pasemos por alto hasta que llega un punto en el que decimos, pero, ¿si no hice nada? ¿Por qué me ha pasado esto?

El cuerpo se acuerda de todo y hay que tener un buen cuidado de su funcionamiento, al igual que  un barco: si queremos que llegue a buen puerto tiene que estar en unas condiciones óptimas y todo esto se consigue mediante el masaje para la cubierta, la osteopatía para liberar sus velas y la reflexología para ajustar todo el cableado que lleva por su interior.

 

Sergio Soler Cases

Osteopatía; contacta con nosotros si deseas más información.

Publicado en Terapias alternativas.