VERÓNICA GÓMEZ


Me dedico al acompañamiento terapéutico, ya sea desde un masaje hasta un proceso profundo de sanación y escucha corporal, desde la presencia, el respeto, la escucha activa, el corazón y mis manos…

Desde pequeña fui adicta al masaje, al contacto. Más enfocada en darlo que en recibirlo. A los 24 años me formé en masaje terapéutico en la extinta academia Ardans de Montevideo, Uruguay.

Luego me formé en Reiki Usui Tibetano para luego formarme en Masaje californiano.

A los 30 años, a raíz de una profunda crisis personal comienzo proceso terapéutico gestáltico así como incursiones en el chamanismo que tres años más tarde me llevarían a dejar mi trabajo como administrativa durante más de 16 años en el Ministerio de Transporte y Obras Públicas de mi país natal, Uruguay, y buscar aires de cambio.

Es entonces cuando a los 33 años viajo a España, tierra de mis abuelos y me instalo en Barcelona.

Conozco al licenciado en psicología Carlos Gilio, experto en Terapia Regresiva Activa, con quien luego de hacer proceso, decido formarme.

Por fin integro lo que teóricamente ya sabía: somos un “todo” que comprende cuerpo, energía, emoción y mente.

Decido formarme durante casi 4 años en Terapia Gestalt en la Escuela Gestalt Barcelona donde además de la formación hago proceso personal y supervisión.

Decido volver al “cuerpo energético” y me acerco a la AIS (Asociación Internacional de Sintergética) fundada por el Dr. Jorge Carvajal y me formo en “Manos para Sanar”

Vuelvo a la mente y me formo en programación neurolingüística (PNL Practitioner) para luego hacerlo en Tarot evolutivo y terapéutico.

A lo largo del camino, de procesos personales y formaciones, me afirmo en el sentir de que somos nuestro cuerpo. Sentimos en el cuerpo y se trata de darle voz.

Emociones como la rabia o el miedo producen distintas sensaciones a nivel corporal y cuando no las escuchamos producen los más diversos síntomas como contracturas, rigidez y en casos extremos, enfermedades.

Existe un bajo porcentaje de enfermedades causadas por motivos puramente orgánicos, y ello no exime claro está, de un tratamiento alopático, sin embargo nunca está de más prestar atención a todos los cuerpos: físico, mental y energético, teniendo así una visión más holística de nuestro ser.

Una reorganización o sanación energética no dará un resultado óptimo si no se modifican viejos patrones mentales, ya que la energía y la acción siguen al pensamiento.

Un masaje para aliviar una contractura recurrente no dará resultados duraderos si no vemos qué es lo que la causa, ya sea a nivel físico o emocional.

Sigo mi camino, sigo aprendiendo, comprometida con mi propio proceso, con mi “darme cuenta” y con la responsabilidad de hacerme cargo de mis decisiones y mi bienestar…

¡Buen camino!