No se recomienda hacerse masajes en casos de inflamaciones agudas, enfermedades infecciosas o contagiosas de la piel, heridas abiertas o recientes, fracturas, trombosis o embolias, fiebre, y embarazo durante los primeros tres meses. También se debe tener precaución con personas que sufren de enfermedades cardiovasculares, problemas circulatorios graves, o enfermedades reumáticas agudas o tumorales.