El Institut

En el Institut de Salut Holística, hacemos una apuesta por la salud y la libertad. Pero, sobre todo, por la responsabilidad. La responsabilidad de estar sanos y ser libres, también de nosotros mismos, de nuestros miedos y limitaciones, que son los que en última instancia nos impiden llevar una vida plena, feliz y con salud.

Marc Malagarriga, director del Institut de Salut Holística

Me llamo Marc y soy filósofo y escritor; pero, ante todo, soy un “buscador”. Es decir: una persona que busca el porqué y el para qué de las cosas. En este sentido y como todos, un buscador de la felicidad y de la salud; pero como filósofo, también del sentido de la vida y, en su defecto, de la falta de salud (del motivo de las enfermedades).

Y es que muchas veces, la vida puede ser muy dura. Llena de dificultades y penalidades, a menudo manifestadas en enfermedades, malestares y dolencias varias, ya sean físicas, ya que afectan al estado anímico. Y es algo que sé muy bien, por haberlo sufrido en primera persona durante largo tiempo.

Desde pequeño he sufrido todo tipo de somatizaciones, expresadas a veces mediante alergias y otras manifestaciones cutáneas y/o físicas, pero también con depresión, ansiedad y sentimiento de vacío, soledad e incomprensión. Y de todo lo acontecido, lo peor fue, precisamente, la sensación y el sentimiento de “no saber”; y esto, tanto respecto de lo que me ocurría, como sobre cómo remediarlo. La “falta de sentido” que tenía lo que me sucedía.

Con el tiempo aprendí que todo lo que me sucedía, tenía su origen en mí. En mi interior. Y todo, de un modo u otro, estaba relacionado con mis emociones. Con lo que sentía y lo que hacía con lo que sentía. Cómo las emociones afectaban a mis pensamientos y éstos, a mis acciones. Hasta entender que, finalmente, todo lo que mi cuerpo manifestaba, “somatizaba”, no eran sino emociones mal enfocadas y mal gestionadas. TODO. Desde un dolor de cabeza, hasta un ataque de pánico. Desde este punto de vista, empecé a hacerme responsable de lo que me sucedía.

Dejé de culpar a otros y de buscar las causas en el exterior, para tomar las riendas de mi cuerpo, mi mente y mis emociones. Para buscar la coherencia entre todo ello, que es lo que reporta al fin y al cabo la salud. Y, con ella, la felicidad. “Si yo me he generado esta enfermedad, por el motivo que sea, también tengo el poder y la capacidad de curarme y vivir de otro modo, si es lo que realmente quiero”, concluí. Y así fue.

Y este es, en definitiva, el motivo por el cual creamos el Institut de Salut Holística: para ayudar a todas aquellas personas “perdidas” o que “buscan”, que sufren y que no han encontrado “el sentido” de lo que les pasa, orientándolas y dándoles un enfoque holístico de su malestar y/o dolencia para que, haciéndose responsables de su vida, puedan no solo sanar el síntoma, sino la raíz de dicho síntoma para evitar que vuelva a aparecer en el futuro. Para eso existimos nosotros.

De este modo, en el Institut de Salut Holística hacemos una apuesta por la salud y la libertad. Pero, sobre todo, por la responsabilidad. La responsabilidad de estar sanos y ser libres, también de nosotros mismos, de nuestros miedos y limitaciones, que son los que en última instancia nos impiden llevar una vida plena, feliz y con salud. Pues únicamente siendo conscientes de qué nos ocurre, por qué nos ocurre lo que nos ocurre y entendiendo para qué nos ocurre, podremos conseguir lo que siempre hemos buscado y deseado.

Sed pues bienvenidos al interior de vosotros mismos.

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Holismo

El Holismo, hasta hace poco denostado por la «medicina tradicional», se ha convertido ahora en paradigma en el que convergen los más revolucionarios conceptos y avances de la «medicina occidental», que la descubre con asombro y respeto mientras antes la calificaba de «medicina alternativa».

Holismo” quiere decir “global”, “integral”, “todo”, “conjunto”. Y se basa en la idea de que nada está separado del resto en un sentido estricto, sino que todo permanece siempre unido e interrelacionado entre sí. De modo que cuando “algo” se ve afectado, en cualquiera de sus ámbitos y ya sea en un sentido positivo, ya negativo, también el resto del “todo” se verá igualmente afectado.

Por lo tanto, el holismo es, en pocas palabras, la visión e interpretación en un sentido global de un conjunto de elementos que integran un todo.

El Holismo es una concepción de la vida y de cuánto hay en ella, en la que cada una de sus partes, ya sean animales, minerales o plantas, ya personas y, de entre ellas, los distintos elementos que la conforman como músculos, tejidos y órganos, están “unidas” entre sí y con las demás, siendo finalmente el “todo” mayor que la suma individual de sus partes.

Es decir: aunque el cuerpo humano está formado por brazos, piernas, cabeza, torso, etc, la “persona” en sí misma es algo más que la suma de estos elementos por separado. Es algo más que dos brazos y dos piernas unidos a un torso y con una cabeza. Hay algo más que hace a la persona ser persona, a la planta ser planta, y a la vida ser vida, además de estar meramente vivos.

De este modo, también la salud (o la enfermedad) puede interpretarse en un sentido más “global” e “integral”, entendiendo que todo lo que nos ocurre tiene una causa más allá de la aparente y también una afectación más allá de lo evidente. Permitiendo trascender la vieja noción cientificista en la que si te dolía la espalda nada tenía que ver con una mala postura del pié, por ejemplo, o con las emociones y los pensamientos que tenemos.

Igual que el aleteo de una mariposa en un lugar del mundo puede acabar generando un huracán en otro lugar, también en nosotros todo lo que hacemos, comemos, pensamos, sentimos, ¡y lo que hacemos con lo que pensamos y sentimos!, tiene unos efectos aparentemente inconexos en nosotros que favorecen o deterioran la salud, tanto física, como mental, emocional y energética.

¿Por qué comer determinados alimentos nos da sueño y en cambio otros nos revitalizan? ¿Por qué pensar en positivo te hacer tener más energía y sentirte mejor contigo mismo y tener un aspecto físico más vital? ¿Y en cambio, hacer lo contrario, produce el efecto contrario? ¿Por qué al hacer ejercicio luego nos sentimos mejor y con la mente más despierta? ¿Por qué reír y sentirte bien te hacen trabajar mejor y te dan ganas de hacer más actividades y tener más vida social?

Pues porque todo, absolutamente TODO, está interrelacionado entre sí y todo se ve afectado por el resto en la misma medida en que el resto por el todo.

Tensiones musculares o dolores articulares; herpes y dermatitis; alergias; trastornos sexuales y digestivos; dolores de cabeza o de regla… son todo expresiones físicas manifestadas en el cuerpo, de algo que se está removiendo por dentro de manera imperceptible, pero que quedan reflejadas en él.

Trastorno límite de la personalidad, TOC, bipolaridad, hiperactividad… Pero también el estrés, la ansiedad, el insomnio o el agotamiento y fatiga; En este caso, son elementos mentales que nos producen malestar e incomodidad por alguna emoción mal gestionada o ignorada.

Crisis existencial, sentimiento de vacío, falta de sentido de las cosas, sentir que estás “perdido”… una vez más, tanto en un sentido mental, como emocional y energético, hay algo que no “encaja” y que acaba repercutiendo en el cuerpo en sus múltiples facetas patológicas.

Los cuatro cuerpos:

Físico, mental, emocional y energético

Factores como los conflictos emocionales, mentales y energéticos se suman a los ya conocidos fisiológicos, siendo muy a menudo la causa de estas dolencias físicas, presentándonos al ser humano como un sujeto multidimensional, dinámico, sistémico e interrelacional, donde cada “dimensión” afecta a las otras.

Estas dimensiones, pues, remiten a los “cuatro cuerpos” de los que se compone la persona: cuerpo físico, cuerpo emocional, cuerpo mental y cuerpo energético, estando todos ellos indisolublemente interconectados. Y la salud, en su más cuidada y precisa acepción, se explica por el correcto equilibrio entre todos ellos. Vamos a ver en qué consiste cada cuerpo:

En este sentido, entendemos por Cuerpo Físico aquella extensión de la persona que tiene que ver propiamente con la materia palpable, la carne, con lo que llamamos propiamente “cuerpo”: aquello sólido de lo que estamos constituidos, incluyendo las extremidades, los músculos, la piel, los órganos y los aspectos bioquímicos del cerebro y del sistema nervioso. Es nuestro “vehículo” en el mundo y aquello que tiene contacto con el exterior y, en última instancia, como la parte más densa de los cuatro cuerpos, donde se acabarán manifestando todas las enfermedades resultantes de los desequilibrios de los otros tres cuerpos. Es el lugar en el que se pueden ver los síntomas (enfermedades, dolencias, etc) cuya causa (conflicto emocional, mental o energético) hay que descubrir para poder sanar y evitar que vuelva a aparecer.

El Cuerpo Mental hace referencia a todos los estímulos, ideas, creencias, procesos y consecuencias que tienen lugar en la mente, sean estos conscientes o no. De este modo, cada vez que se genera un pensamiento, ya sea voluntario, ya automático, cada vez que razonamos o intentamos entender algo, cada vez que tenemos que tomar una decisión o aceptar una situación, estamos tratando directamente con nuestra parte mental, que en última instancia es la que rige a todas las demás ya que dispersa sus efectos por el sistema nervioso hacia todas las partes del cuerpo humano. De ahí que sea tan importante aprender a reconocer qué pensamos y cómo pensamos, cambiar patrones mentales y redefinir creencias para una correcta salud, no solo mental, sino también física, emocional y energética.

Por su lado, el Cuerpo Emocional remite al campo de las emociones y los sentimientos. Representa aquella dimensión intangible de las personas que es consecuencia directa del efecto de los pensamientos, manifestados a nivel fisiológico mediante la segregación bioquímica de hormonas a través de las diferentes glándulas del cuerpo. En un sentido más abstracto, un sentimiento es un estado de ánimo que se produce por causas que lo impresionan fruto de un pensamiento, y éstas pueden ser alegres y felices o dolorosas y tristes. De este modo el sentimiento surge como resultado de una emoción que permite que la persona sea consciente de su estado anímico, y es lo que nos produce la sensación física de dolor, placer, amor, miedo y un largo etcétera. De la correcta gestión de los sentimientos y emociones dependen el equilibrio de los otros tres cuerpos, pues son lo que los mantiene a todos unidos.

Finalmente, el Cuerpo Energético se refiere al aspecto más etéreo y elevado de la vida, en la medida en que no solo no se ve, sino que muchas personas ni siquiera lo perciben ni son en consecuencia conscientes de él. Se trata de esa dimensión sutil aunque increíblemente poderosa que hace que todas las cosas funcionen ya que en la vida y en el universo todo es energía, absolutamente todo, en un grado más o menos densificado. Pensamientos, emociones y cuerpo físico son distintas materializaciones del campo energético, igual que lo son las ondas electromagnéticas, las ondas gamma o las ondas de radio. Todas ellas abundan por doquier y todas ellas nos afectan en mayor o menor medida e interactúan con nosotros a través de nuestro propio y personal campo energético, conocido comúnmente como “aura”. Esta, junto con los chakras, regulan el equilibrio energético de las personas y cómo este afecta tanto al cuerpo físico como al mental y al emocional.

Así, entendiendo que la vida en general y los humanos en particular, en tanto que integrantes de la vida, son algo más de lo que vemos y más complejos de lo que parecen, hablamos de Holismo cuando nos queremos referir a la idea de totalidad, de globalidad y de conjunto, en el sentido en que es mirando el todo integrado, interrelacionado y global lo que en definitiva determina cómo se comportan las partes, a la vez que ese mismo resultará ser algo más que la mera suma de sus partes.

Salud integral

En el campo de la salud, esta visión integradora de la vida y de sus múltiples dimensiones se convierte en el punto de partida a la hora de diagnosticar y tratar cualquier dolencia, malestar o enfermedad. Entiende que cada posible patología, ya sea física, ya emocional, mental o energética, no representa más que un síntoma de algo más profundo que lo ha generado. Una causa aparentemente oculta que deviene de alguno o algunos de los otros cuatro cuerpos cuyo origen es un mal funcionamiento del mismo. Un desequilibrio en el correcto proceder de alguna de las dimensiones, de modo que acaba repercutiendo en última instancia en las demás.

Es por ello que a menudo, si tenemos lo que podríamos llamar la “energía sucia”, nos sentimos tristes, abatidos o deprimidos, porque aquella no fluye bien por nuestro cuerpo, lo que genera una emoción que despierta un sentimiento que nos hace identificarlo como agotamiento. Y a la inversa: cuando nos sentimos tristes o apáticos, desganados y cansados, decimos que estamos “bajos de energía”, aunque es posible que sea por un mal funcionamiento de alguna de nuestras glándulas a la hora de segregar hormonas.

De igual modo, sucede que una época de estrés mental se acaba convirtiendo en un problema cutáneo, haciendo que aparezcan diferentes síntomas en la piel. O que un dolor físico fruto de un accidente nos genere tanta ansiedad emocional, que nos impida dormir por las noches. O que un desamor nos quite la energía y las ganas de vivir. Y así, un sinfín de ejemplos en los que la mente afecta a las emociones, que a la vez afectan a la energía, que finalmente repercuten en el cuerpo, y viceversa. Siendo el cuerpo físico, en última instancia, donde se acaban materializando la mayoría de las enfermedades.

Y es que en el fondo, el cuerpo físico no es más que el campo de batalla donde se exterioriza la lucha interna, (ya sea emocional, mental o energética), dejando en él sus trazos a modo de expresión materializada y visual de los conflictos que nos sobrevienen, (lo que se denomina “somatización”), como si fuera un lenguaje propio para saber en qué nos estamos equivocando y sobre qué debemos reflexionar.

En el Institut de Salut Holística concebimos la salud integral como el equilibrio de estas cuatro dimensiones mencionadas, y la integración consciente de nosotros mismos como un complejo y sofisticado sistema donde cuerpo, mente, corazón y espíritu son y forman parte de lo mismo.

Equipo de terapeutas

Somos profesionales, cada uno en su especialidad, que compartimos unos valores y objetivos comunes y con un concepto de salud más global e integrador.
Daniela Ansaldi
Daniela Ansaldi
CURSOS Y TALLERES: Microblading
Jordi Blasco
Jordi Blasco
TERAPIAS: Acupuntura Integración emocional Quiromasaje Reiki
Silvia Rosa Boho
Silvia Rosa Boho
Sarai Costas
Sarai Costas
Christian de Ángel
Christian de Ángel
TERAPIAS: Posturología
Marisa Florido
Marisa Florido
TERAPIAS: Tarot Evolutivo
Verónica Gómez
Verónica Gómez
David Graña
David Graña
CURSOS Y TALLERES: Viajes Astrales
Núria Humet
Núria Humet
Carme Llimargas
Carme Llimargas
CURSOS Y TALLERES: Sana tu vista
Teresa Llisterri
Teresa Llisterri
Sol Martínez
Sol Martínez
TERAPIAS: PNL Wingwave CURSOS Y TALLERES: PNL Generativa FORMACIÓN: Máster en PNL Generativa
Germán Merino
Germán Merino
TERAPIAS GRUPALES: Un curso de milagros
Albert Muñoz
Albert Muñoz
TERAPIAS: Osteopatía
Daniel Nomen
Daniel Nomen
TERAPIAS: Apiterapia
Mariana Novelli
Mariana Novelli
Teresa Pañella
Teresa Pañella
Marisol Pérez
Marisol Pérez
Pere Prat
Pere Prat
TERAPIAS: Access Bars® CURSOS Y TALLERES: Access Facelift Taller Access Bars
Sergi Reverte
Sergi Reverte
TERAPIAS: Cromaterapia CURSOS Y TALLERES: CROMAautoterapia
Danna Sans
Danna Sans
TERAPIAS: Carta Natal
Fabio Santos
Fabio Santos
Ana María Simón
Ana María Simón
TERAPIAS: Sanación con Energía Takión TERAPIAS GRUPALES: Chi Kung Tai Chi
Montse Torres
Montse Torres
Marta Vidri
Marta Vidri
TERAPIAS: Acupuntura
Clive Witham
Clive Witham
Mutsumi Witham
Mutsumi Witham

(Consultar aquí)